
Tradicionalmente, quien quisiera comprarse una casa acudía a una inmobiliaria, pedía una hipoteca y desembolsaba una cantidad tal de dinero que no la podría amortizar hasta después de diez, veinte o cuarenta años. Esta costumbre puede quedar en el olvido gracias a una nueva moda: rifar las viviendas. Una rápida búsqueda a través de Internet permite localizar hasta cinco propiedades en Mallorca que actualmente se pueden conseguir mediante sorteo.
Por ejemplo, un chalé de lujo de dos plantas en Santa Ponsa valorado de 1.170.000 euros. Tiene vistas al mar, está completamente amueblada y un terreno de 1.218 metros cuadrados. Precio: 99 euros y una pizca de suerte.
Otro caso es una finca rústica entre Manacor y Felanitx con 300 años de historia, tasada en 1.923.000 euros. Tiene todas las comodidades de la vida moderna y su coste también es de 99 euros.
Con lo que los propietarios obtienen de la venta de las papeletas –una cantidad superior al precio real de la vivienda–, pagan la publicidad, los impuestos y los gastos de escrituras y notaría. Algunos incluyen el viaje y la estancia para firmar el traspaso de la propiedad. ¿Cuál es el truco?
Todos estos sorteos se anuncian en Internet y venden las papeletas a través de la red. Además, las bases legales del concurso están en otro país que permite la convocatoria libre de rifas, como Austria o Chipre. ¿Qué supone eso? En primer lugar, que las tasas del sorteo se abonan en ese país. Y, segundo, que las garantías legales de los participantes en el sorteo son inferiores, ya que en esos países casi no hay requisitos para convocar la rifa.
“El juego por Internet es alegal. Internet no lo controla nadie, ni tan siquiera el Estado, porque no tiene competencia. Hasta que no haya una norma a nivel europeo no se podrá hacer nada”, explica el director general de Interior, Sebastià Amengual.
El Govern autorizó el pasado 25 de junio el sorteo de un inmueble ubicado en Campanet. A diferencia de las otras vivendas en juego, la celebración de esta rifa cuenta con el amparo de la Conselleria de Interior.
“Todas las condiciones se hacen públicas para que el consumidor tenga una seguridad. Todo está encaminado a que el sorteo sea transparente y a que se paguen los debidos impuestos. De esta manera se garantiza que, si hay problemas, intervendrá el Govern”, aclara Amengual.
Por eso, cualquier interesado en comprar papeletas para uno de los sorteos alegales de Internet tendrá que cerciorarse de las condiciones de la casa a la que opte y de la legalidad del juego. Por ejemplo, en la web en la que se venden participaciones de 139 euros para una finca de Portocristo, no se especifica en qué país se realizará el sorteo o qué notario se encargará de la extracción del número ganador.
A pesar de la ambigüedad legal, Andrea Gibler defiende esta fórmula para deshacerse de una propiedad. Esta ciudadana austríaca fue una de las pioneras en sortear casas en Mallorca. Compró hace años una segunda residencia en la isla y la rifó el pasado junio.
“Intentamos vender nuestra casa durante un año y no pudimos, así que copiamos esta idea que ya se había hecho en Austria”, comenta Gibler. Su casa estaba valorada en 1,2 millones, pero ella consiguó 1,6. ¿Se embolsó un beneficio de 400.000 euros? “No, una rifa es como malvender la casa. Sólo en publicidad nos gastamos 150.000 euros. Y luego hay que descontar los impuestos que pagamos en Austria y todos los gastos de notaría, que los pagábamos nosotros. Pero al menos pudimos liquidar la hipoteca”, concluye Gibler.
Fuente: Diario de Mallorca, viernes 24 de julio 2009.
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